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martes, 15 de agosto de 2017

YURI GAGARIN - Sea of dust

No se si será este jodido calor o las adicciones propias de las que uno se ha ido convirtiendo prisionero con el paso del tiempo, pero lo cierto es que a estas alturas de la mañana (son las 13.22 del 15 de agosto, para los que leáis esto en cualquier momento del tiempo) son ya un par de cervezas (¿o eran tres?) las que corren por mis venas mientras me siento a escribir un rato en el portátil (que buen invento, y mira que yo he sido pro PC de sobremesa toda la vida, hasta que probé el portátil. Que jodan al armatoste aquel). El caso es que mientras el ventilador se convierte en mi mejor aliado frente al caluroso levante que ha decidido volver a hacer acto de presencia, y mi garganta sobrevive a base de la espuma y el dorado líquido que el lúpulo germina, mis altavoces escupen la música de los suecos Yuri Gagarin. Los de Goteborg tomaron el nombre de uno de los héroes de la humanidad, aunque algunos lo centren únicamente en la Unión Soviética, bien por desdén, bien por oportunismo. Pero no voy a hablar de ciencia aeroespacial, de la que no tengo ni puta idea, sino de la música de estos tíos, que como el oscuro espacio que navegó el cosmonauta soviético no conoce frontera más allá de sus mentes privilegiadas.


"Sea of dust" son solo dos canciones lisérgicas, llenas de desvaríos propios y una belleza instrumental apabullante. Herederas del mejor space rock o como queráis llamar a todo aquello que nació de mentes inmersas en ácido como la de los componentes de Hawkind, creando un muro sonico a base de fuzz y distorsión, ritmos arrastrados en perfecta consonancia con el mejor heavy si nos ceñimos al inicio del género, aquellos pases monolíticos donde la potencia estaba reñida con la velocidad y se daba la mano con la genialidad. Solo dos canciones capaces de hacerte viajar por el mar de polvo que precognizan, y que se vive de mejor manera con un estado alterado de conciencia. Una maravilla limitada a 500 copias que imagino que ahora será muy difícil conseguir, un vinilo azul editado como aquellas joyas que se escapan entre las manos del tiempo, pero que podéis intentar pillar a través de http://www.ultraljudrecords.se/. Lanzado en 2015, con las canciones "Sea of dust" y "Psychological Discontinuity". 

 

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